Por Viviana Bohórquez Lozano · Septiembre 2026 · Lectura: 9 min
Un festival de música puede durar apenas un fin de semana, pero su impacto comienza mucho antes de que se enciendan las luces y continúa cuando el último escenario queda vacío. Miles de personas se movilizan para llegar, toneladas de equipos recorren carreteras y ciudades, se construyen y desmontan estructuras, se consume energía, agua y alimentos, y todo esto deja una huella que rara vez vemos mientras disfrutamos del espectáculo. ¿Qué tan grande es realmente esa huella? Las cifras de la industria de festivales en América Latina ayudan a dimensionar el tamaño del fenómeno y explican por qué medir y gestionar sus emisiones de carbono ya no es solo una cuestión ambiental, sino un desafío cada vez más relevante para el futuro de los eventos.
La huella de carbono de eventos en Latinoamérica
La industria de festivales y eventos en vivo en América Latina atraviesa un momento de expansión. Solo en 2024, el mercado de festivales musicales en la región alcanzó un valor estimado de 107 millones de dólares, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 8,42 % proyectada hasta 2030 [1]. Esa expansión, sin embargo, arrastra consigo una pregunta que cada vez más organizadores, patrocinadores y autoridades municipales se hacen: ¿cuál es la estimación de la huella de carbono de estos eventos y quién se responsabiliza de ella?
La presión regulatoria ya es tangible. Colombia introdujo la obligatoriedad de reportes de sostenibilidad para grandes empresas alineados con estándares ISSB [2], y países como Chile, México y Brasil avanzan en taxonomías verdes que eventualmente tocarán al sector de entretenimiento. A nivel reputacional, un festival que no pueda demostrar gestión ambiental se expone a críticas de greenwashing, pérdida de patrocinadores conscientes y restricciones de operación en espacios públicos.
Es en este contexto donde eventos como el Festival Cordillera 2026 —programado para el 12 y 13 de septiembre en el Parque Simón Bolívar de Bogotá, con más de 65.000 asistentes esperados y bajo el lema “El futuro es latino”— se convierten en laboratorios reales de lo que significa adoptar buenas prácticas de sostenibilidad en eventos masivos. No se trata solo de plantar árboles al final: se trata de tomar decisiones informadas desde la primera reunión de producción.
Estimar la huella de un festival no es lo mismo que la de una empresa
Uno de los errores más frecuentes que cometen los organizadores de eventos al abordar su huella de carbono es aplicar el mismo marco conceptual que usan las empresas. En el mundo corporativo, la estimación de huella de carbono se estructura alrededor de alcances (scopes) 1, 2 y 3: emisiones directas, indirectas por energía, y toda la cadena de valor. Ese enfoque tiene sentido cuando se mide la operación continua de una organización durante un año fiscal.
Pero un evento no es una operación continua. Un festival como el Cordillera dura dos días, aunque su huella se genera a lo largo de semanas. Por eso, la metodología adecuada para estimar la huella de carbono de eventos es el enfoque de ciclo de vida, que divide las emisiones en cuatro etapas:
- Planificación: viajes de reconocimiento, reuniones presenciales del equipo organizador, consumo energético de oficinas, impresión de materiales promocionales y envío de mercancía adelantada.
- Montaje (setup): transporte de escenarios, equipos de sonido e iluminación; uso de maquinaria pesada, generadores diésel y materiales de construcción temporal; alojamiento y alimentación de crews técnicos.
- Evento en vivo: consumo eléctrico del espectáculo, transporte de asistentes (el mayor contribuyente en la mayoría de festivales), generación de residuos sólidos, consumo de agua y alimentos en zona gastronómica.
- Desmontaje (teardown): retiro de infraestructura, gestión final de residuos, transporte de retorno de equipos y restauración del espacio.
Este enfoque por etapas permite a los organizadores identificar exactamente dónde se concentran sus emisiones y tomar decisiones operativas concretas: ¿conviene contratar proveedores locales de sonido para reducir la huella de transporte en la etapa de montaje? ¿El sistema de gestión de residuos durante el evento en vivo está generando más emisiones de metano de las necesarias? Estas preguntas solo aparecen cuando se usa el marco correcto. CarbonBox aplica precisamente este enfoque de ciclo de vida en todas sus estimaciones de huella de carbono para eventos, como lo hizo con el Festival Estéreo Picnic y como se documenta en el análisis detallado de su huella de carbono.
Lo que hemos aprendido del Festival Cordillera
La experiencia acumulada por CarbonBox en la estimación de la huella de carbono de ediciones anteriores del Festival Cordillera permite extraer lecciones concretas que aplican a cualquier organizador de eventos masivos en la región.
El transporte aéreo domina las emisiones. De acuerdo con las estimaciones realizadas, aproximadamente el 90 % de las emisiones totales del festival provienen del transporte aéreo, tanto de artistas internacionales que vuelan a Bogotá como de asistentes que viajan desde otras ciudades colombianas y países vecinos [3]. Este hallazgo es consistente con la literatura internacional sobre festivales musicales y tiene una implicación directa: cualquier estrategia de reducción que no aborde el transporte está ignorando la fuente principal de impacto.
Gestión de residuos con “ecoguardianes”. El Festival Cordillera implementó un programa de separación en fuente con voluntarios denominados ecoguardianes, quienes guiaron a los asistentes en la correcta disposición de residuos reciclables, orgánicos y no aprovechables. Esta estrategia no solo mejoró las tasas de reciclaje en el evento, sino que generó datos valiosos sobre composición de residuos que alimentaron la estimación de emisiones asociadas a la gestión de desechos sólidos.
Campaña de carbono neutralidad: “Si al Simón Bolívar voy, Carbono Neutro soy”. El Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) lanzó una estrategia ambiental que logró la carbono neutralidad del Parque Simón Bolívar en Bogotá, lugar donde se realizan los festivales y conciertos más grandes de Colombia. Este venue que además es donde se realiza el Festival, estima y compensa las emisiones de su operación y de terceros. En este caso los organizadores de Festivales que usen este parque deben estimar, gestionar y compensar sus emisiones de carbono.
Certificación de carbono neutralidad. El compromiso del festival con la carbono neutralidad fue verificado por ICONTEC, un organismo de validación y verificación reconocido en Colombia [4]. Como parte de la estrategia de compensación y gestión de emisiones, se realizó un plan para la reducción y compensación a largo plazo y una política ambiental. Esta combinación de estimación rigurosa + gestión de emisiones + compensación con créditos de carbono verificados es el estándar que los eventos bajos en carbono deben seguir.
Festival sin estimación vs. Festival con estimación de huella
La siguiente tabla ilustra las diferencias concretas entre un festival que decide operar sin una estimación formal de su huella de carbono y uno que trabaja con una herramienta especializada como CarbonBox:
| Criterio | Sin estimación de huella | Con estimación (CarbonBox) |
|---|---|---|
| Datos de emisiones | No existen datos cuantificados. Las decisiones ambientales se basan en suposiciones o promedios genéricos de la industria sin relación con el evento o el lugar real. | Inventario completo de emisiones por etapa del ciclo de vida (planificación, montaje, evento, desmontaje), con datos específicos del evento y factores de emisión actualizados del país. |
| Decisiones de logística | Se eligen proveedores por costo y disponibilidad. No se considera la distancia de transporte ni la eficiencia energética de los equipos. | Los datos de huella informan la selección de proveedores locales, rutas de transporte optimizadas y equipos de bajo consumo, reduciendo emisiones y a menudo también costos. |
| Certificaciones | Imposible acceder a sellos de carbono neutralidad o certificaciones ISO 14064 sin un inventario verificable de emisiones. | La estimación habilita la certificación por organismos como ICONTEC, Bureau Veritas o SGS, agregando credibilidad y diferenciación competitiva al evento. |
| Comunicación ambiental | Mensajes genéricos tipo “somos eco-friendly” sin respaldo cuantitativo. Alto riesgo de ser percibidos como greenwashing. | Comunicación basada en datos. Genera confianza en asistentes, medios y reguladores. |
| Relación con patrocinadores | Patrocinadores con metas ESG no encuentran valor diferencial. Difícil justificar inversiones en activaciones de sostenibilidad. | Los datos de huella se convierten en un activo comercial: los patrocinadores pueden vincular su marca a métricas verificables de impacto ambiental. |
| Riesgo de greenwashing | Muy alto. Cualquier afirmación ambiental puede ser cuestionada por medios, ONGs o reguladores al no existir soporte técnico. | Mínimo. La estimación verificada por terceros constituye evidencia técnica que respalda todas las declaraciones ambientales del evento. |
El camino a la carbono neutralidad: más allá de la compensación
Alcanzar la carbono neutralidad en un evento es un objetivo legítimo y cada vez más demandado por asistentes, patrocinadores y reguladores. Sin embargo, la ruta importa tanto como la meta. Un festival que compensa el 100 % de sus emisiones sin haber intentado reducirlas primero está comprando una etiqueta, no construyendo una estrategia.
El enfoque recomendado sigue la jerarquía de mitigación: evitar → reducir → compensar [6]. Primero, se eliminan las fuentes de emisión innecesarias (por ejemplo, materiales impresos que pueden ser digitales). Luego, se optimizan las fuentes inevitables (transporte de equipos en vehículos de menor consumo, energía de red en lugar de generadores diésel). Finalmente, las emisiones residuales —aquellas que no pueden eliminarse ni reducirse con la tecnología y presupuesto disponibles— se compensan mediante la adquisición de créditos de carbono de proyectos verificados bajo estándares reconocidos como Verra VCS o Gold Standard.
Es fundamental entender la diferencia entre créditos de carbono y otros instrumentos del mercado para tomar decisiones informadas. CarbonBox acompaña a los organizadores de eventos no solo en la estimación, sino en el diseño de estrategias de reducción y en la selección de proyectos de compensación con integridad ambiental.
El Festival Cordillera demuestra que este camino es posible: estimó su huella con CarbonBox, implementó medidas de reducción operativa, certificó su carbono neutralidad y compensó las emisiones. Ese es el modelo que otros organizadores en LATAM pueden y deben replicar.
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Desde conferencias de 200 personas hasta festivales de 65.000+, CarbonBox te acompaña con la metodología, la tecnología y el soporte para convertir datos en decisiones de sostenibilidad reales.
Referencias
- Mordor Intelligence, “Latin America Music Festivals Market – Growth, Trends, and Forecasts (2024–2030)”, 2024. Disponible en: mordorintelligence.com
- Superintendencia de Sociedades de Colombia, “Circular Externa 100-000003 de 2024 — Reportes de sostenibilidad bajo estándares ISSB”, 2024.
- A. Johnson, R. Pérez y M. García, “Carbon Footprint Assessment of Large-Scale Music Festivals: A Lifecycle Approach,” Journal of Cleaner Production, vol. 389, pp. 135–148, 2023.
- ICONTEC, “Certificación de Carbono Neutralidad — NTC-ISO 14064-1:2019”, Instituto Colombiano de Normas Técnicas y Certificación, 2023.
- UPME (Unidad de Planeación Minero Energética), “Factores de emisión de la red eléctrica colombiana — Actualización 2024”, Ministerio de Minas y Energía de Colombia, 2024.
- GHG Protocol, “Mitigation Hierarchy: Avoid, Reduce, Compensate,” World Resources Institute, 2023. Disponible en: ghgprotocol.org
- Festival Cordillera, “Informe de Sostenibilidad — Edición 2024: Carbono Neutralidad y Gestión Ambiental”, Bogotá, Colombia, 2024.
